La bruja malvada del bosque y el triunfo del rock

Marta Torres

Publicado el 19 de enero de 2016; caduca en -387 días

PARTE I. - La pasada edición del festival de Sitges nos sorprendió con una deslumbrante película inaugural entorno al fenómeno de la brujería, The witch, que en nuestros cines se estrenará como La bruja. La película, ambientada en la Nueva Inglaterra de principios del siglo XVII, explica la historia de una familia de puritanos expulsados de la comunidad debido a la radicalidad religiosa del padre y obligados a establecerse en una tierra yerma a orillas de un bosque inexplorado. Del filme hay que destacar, además del inquietante uso de la fotografía, la banda sonora, la helada belleza del paisaje y la extraordinaria actuación de los actores, el cuidado exquisito en mostrar las creencias de la época y la psicología de los que la habitaban.

En palabras de su director, Robert Eggers, que estuvo más de cuatro años documentándose sobre los juicios contra la brujería que tuvieron lugar en Nueva Inglaterra, la película podría calificarse como “realista”, dado que muestra en pantalla lo que los colonos tomaban como real: las posesiones demoniacas y la existencia misma del demonio. Al contrario de lo que ocurre en muchas obras actuales, que toman el pasado como un mero paisaje donde representar dramas postmodernos, La bruja pone todo su empeño en trascender nuestra forma de analizar la realidad: la verdad deja de ser comprensible y la justicia es algo que depende de un Dios lejano e intransigente, asexuado y, al mismo tiempo, masculino. Hemos retrocedido de golpe 400 años.

En extraño equilibrio con La bruja, en la misma edición del festival se proyectó una obra desconocida de animación japonesa que también debía su inspiración a la brujería. Belladona of Sadness es un ánime de culto para adultos dirigido por Eiichi Yamamoto y estrenado en 1973. La película toma las formas estéticas de los años setenta, los escarceos con las drogas, la psicodelia y el art noveau para construir su imaginería erótica de connotaciones mágicas. Ambientada en una simbólica edad media (mediada además a través de una mentalidad nipona), Belladona of Sadness se centra en el viaje iniciático de Jeanne que, tras ser ultrajada por un señor feudal, hace un pacto con el Diablo para obtener habilidades mágicas. De esta forma es como Yamamoto convierte el pacto demoniaco en un camino de liberación sexual y política, en sintonía con las convicciones de la época en la que fue hecha la película. Mezclar magia y cultura pop no es nada nuevo. Belladona of Sadness comulga con el espíritu ocultista del rock de los años setenta evidente en grupos como Led Zeppelin, Black Sabbath e incluso Rolling Stones. Según cuenta Peter Berbergal en su libro Season of the Witch: How the Occult Saved Rock and Roll, la adopción de tradiciones ocultistas por parte de la música popular va más allá de razones estéticas, “las ideas ocultistas y místicas le dieron al rock and roll corazón y propósito, e hicieron del rock algo más que una música machacona, una revolución cultural de liberación política, espiritual, sexual y social”. El ocultismo, las artes mágicas y la brujería ayudaron al rock a construir un sistema de creencias equiparable a una religión.

Belladona of Sadness es un ánime de culto para adultos dirigido por Eiichi Yamamoto y estrenado en 1973

Parece que La bruja y Belladona of Sadness adoptan puntos de vista antagónicos: en la primera la brujería es un hecho histórico y para comprenderla debemos volver al pasado, la segunda, en cambio, nos muestra una brujería puesta al día, más amigable y en sintonía con el presente, en consonancia con la nueva espiritualidad de la que hablábamos. La estética en ambos filmes sigue el mismo camino. La bruja adopta los tonos sombríos de la pintura naturalista de El Ángelus de Millet, los suaves claroscuros de la pintura holandesa o la trágica oscuridad de las obras más terroríficas y surrealistas de Goya; mientras que en Belladona of Sadness prima la psicodelia y la belleza de la ilustración basada en el cartelismo del art noveau e incluso el comic. Si La bruja tiene como referentes filmes como la imprescindible La brujería a través de los tiempos (Häxan, Benjamin Christensen, 1922), los cuentos de hadas clásicos en su vertiente más sádica e incluso filmes sobre el auge del nazismo como La cinta blanca, Belladona of Sadness estaría más cerca del espíritu de Wicker Man o Lords of Salem, aunque pasados por un tamiz más blanco. Entre ambas películas hay una distancia de “siglos” y, sin embargo, ambas terminan girando sobre el mismo eje: el lazo que une a la mujer sexualizada con la naturaleza y la muerte, la irracionalidad y la redención.

Las dos películas terminan girando sobre el mismo eje: el lazo que une a la mujer sexualizada con la naturaleza y la muerte, la irracionalidad y la redención.

Decíamos al principio del artículo que los protagonistas de La bruja formaban parte de una familia puritana de Nueva Inglaterra expulsada de la comunidad a causa de su radicalidad religiosa. Situada fuera de la protección del grupo, la familia no tardará en verse afectada por situaciones que pondrán a prueba su estabilidad. La culpabilidad, los celos y el sexo irán erosionando a sus miembros y a su percepción de la realidad, hecho que tomará forma visual en la sucesión de planos cada vez más tenebrosos. La conexión con lo atávico, es decir, con la bruja malvada del bosque, hará aflorar sus deseos mal domesticados entorno a un triángulo formado por una hija adolescente, una madre que ha perdido a su hijo y que ve marchitarse su juventud y un padre que no es capaz de hacer valer la palabra de Dios entre ambas. El sexo femenino se rebela de esta forma como el motor del horror. Una cabaña oscura en el bosque, un beso vampírico, un niño sacrificado en pos de un dios pagano o incluso un macho cabrío son imágenes a las que recurre la película para mostrarnos el terror que provocaba en los colonos la naturaleza sin domesticar; La bruja nos devuelve al verdadero origen de los cuentos de hadas, cuentos de horror en los que a veces Caperucita y el lobo son la misma persona. En este aspecto es significativo que en medio de los tonos sombríos y apagados de la película, la bruja vista una capa de un rojo imposible, lo que realza el elemento fantástico del film y lo acaba por conectar sutilmente con la imaginería de Belladona…. Sin embargo, en La bruja la poesía onírica está más cerca de la pesadilla que del sueño, como corresponde a una sociedad profundamente conservadora que siempre ha relacionado la fantasía con el terror. Si en Belladona of Sadness la magia es un elemento creativo, en La bruja es una fuerza diabólica que, como en otros tantos filmes de horror, irrumpe y quiebra la tranquilidad familiar.

Si en Belladona of Sadness la magia es un elemento creativo, en La bruja es una fuerza diabólica que, como en otros tantos filmes de horror, irrumpe y quiebra la tranquilidad familiar.

Sin embargo y a diferencia de los filmes de horror convencional, la familia no actúa como refugio frente al mal, como sucede en Poltergeist (1982, Tobe Hooper), por poner un ejemplo, sino en catalizador del terror en forma de represión sexual y social; y por este motivo la entidad familiar no duda en acusar y castigar a alguno de sus miembros para recuperar la paz de Dios y su perdón. En este aspecto, La bruja vuelve a entroncar con la tradición que representa Belladona of Sadness y convierte la brujería en un elemento revolucionario y en un camino de redención: ambas películas cuestionan los valores familiares y equiparan las normas sociales a la represión. Sin embargo, mientras Belladona of Sadness abraza la irracionalidad de manera ingenua, La bruja no obvia sus aspectos más negativos, como corresponde a un filme hecho en el 2015 en lugar de 1973. Al fin y al cabo, toda revolución se cobra sangre inocente y hace tiempo que sabemos que nuestros cantantes de rock preferidos murieron de sobredosis.

Continuará...

'La bruja' nos devuelve al origen de los cuentos de hadas, a veces Caperucita y el lobo son la misma personaTwitealo!

Marta Torres

Periodista en medios escritos y radiofónicos, especializada en antropología urbana, ciencia, tecnología y cine. Fundadora de Bdebarna, una web que reúne a exploradores de la ciudad de Barcelona y que lleva recopiladas más de 2.300 historias sobre la ciudad. Colaboradora en Judexfanzine.net.