Premios Hugo: La ciencia ficción es cosa de mujeres

Marta Torres

Publicado el 23 de agosto de 2016; caduca en -90 días

Aún recuerdo cuando los nombres femeninos eran honrosas excepciones en el mundillo literario de la ciencia ficción y la fantasía. El sci-fi era demasiado especulativo, sus argumentos demasiado alejados de la vida cotidiana, la que tradicionalmente se ha reservado a las mujeres, para que el público y los mismos escritores no dejaran de considerarlo cosa de hombres, el equivalente literario a irse de fiesta con los amigos. Para percibir este aire a club exclusivo sólo había que leer los prólogos que solía escribir Isaac Asimov en las recopilaciones de los mejores relatos premiados. Eran textos divertidos en los que solían aparecer las puyas, pequeños rencores amistosos y apuestas masculinas entre, pongamos, el mismo Asimov y Harlan Ellison, por poner un ejemplo conocido.

Sin embargo, parece que la cosa ha cambiado por completo. Este año, la 74 edición de los Premios Hugo, los decanos de la ciencia ficción en Estados Unidos, ha galardonado casi exclusivamente a mujeres, al menos en el apartado literario. La escritora afincada en Nueva York N.K. Jemisin con The Fifth Season (mejor novela); la china Hao Jingfang con Folding Beijing (mejor relato); Naomi Kritzer con Cat Pictures Please (mejor relato corto) y la escritora de origen nigeriano Nnedi Okorafor con Binti (mejor novela corta) copan los premios de este año, eso sin contar que dos mujeres, Ellen Datlow y Sheila E. Gilbert han sido escogidas como mejores editoras.

Al margen de la normalización que supone este hecho, a nadie debería extrañar que un género normalmente masculino acabe copado por mujeres si en la génesis del mismo participó una escritora de la talla de Mary Shelley y una obra fundacional, absolutamente moderna para la época, como Frankenstein (1818). No obstante y a diferencia de Shelley, las autoras que vinieron más tarde decidieron escribir con pseudónimos masculinos debido a requerimientos comerciales. Es el caso de Catherine Lucille Moore, que siempre escribió con pseudónimo y cuyos relatos se publicaron en Weird Tales y recibieron elogios del mismo H.P. Lovecraft. Contra esta presión social lucharon los Futurianos, un colectivo amante de la ciencia especulativa radicado en Nueva York del que formaban parte mujeres escritoras, ilustradoras y editoras; y que estuvo en activo desde 1935 a 1945.

Un caso especial fue el de Leigh Brackett (1915-1978), conocida como reina del Space Opera y habitual escritora de publicaciones pulp. Brackett acabo trabajando como guionista en Hollywood y fue la responsable del primer guion de El imperio contraataca, aunque falleció antes de terminarlo.

Obras escritas por Leigh Brackett

Entre la evasión y el activismo

Otro lugar común cuando se habla de mujeres y ciencia ficción es su preferencia por los temas sociales. En la mal llamada Edad de Oro de la Ciencia Ficción (1938-1966) había ciertos sesgos muy de la época (clasismo, machismo y racismo, básicamente) con protagonistas masculinos, anglosajones y sin taras. La perspectiva varió justo cuando terminó esta edad de oro. Hacia finales de los años sesenta y sobretodo en los setenta, las escritoras de ciencia ficción ayudaron a ampliar roles y puntos de vista. Ursula K. Leguin es la autora más conocida de esta época, y una de las primeras en introducir la sexualidad en un género que había dejado atrás las aventuras espaciales y se había puesto a juguetear con las posibilidades humanas y sociales. Es el caso, por ejemplo, de La mano izquierda de la oscuridad, novela publicada en 1969 que especulaba con la ambigüedad sexual de una raza extraterrestre que adoptaba una sexualidad diferente cada vez que se apareaba. Según la autora, su intención era explorar como sería una sociedad igualitaria sexualmente. Las desigualdades, por su parte, están representadas en relatos como Los que se alejan de Omelas; mientras que el colonialismo y el relativismo cultural aparecen en obras como El nombre del mundo es bosque.

The female man

También adoptaron una perspectiva feminista Marion Zimmer Bradley y Joanna Russ. Autora de libros de fantasía, ciencia ficción y crítica feminista, Russ es conocida por su novela The female man (1975), en la que mujeres de varios mundos y épocas nos muestran su forma de vida. Russ fue una autora que empleó la ciencia ficción como un ariete en su lucha social y política, era activista y la obra puede leerse en clave narrativa o como un ensayo. Al otro extremo se encuentran autoras que se han dedicado únicamente a la evasión, como Lois McMaster Bujold, Nancy Kress o la más popular de todas: Connie Willis.

Mención aparte merece Octavia Butler, una amante del género que lo tenía todo en contra: era huérfana de padre, afroamericana y disléxica; después de muchos años de escribir en contra de los deseos de su madre, que quería que fuera secretaria, se dio a conocer en la ciencia ficción con novelas que exploraban las jerarquías, la hibridación, la mutación genética, las comunidades alternativas, el contacto alienígena y todo aquello que estuviera en contra de la idea de pureza racial o humana. Se la ha asociado con la idea del afrofuturismo, es decir, la ciencia ficción que toma como centrales los temas relacionados con la comunidad afroamericana.

Empezábamos el artículo señalando una feliz coincidencia: todas las premiadas en la categoría literaria son mujeres, a la que añadimos que la mayoría no son anglosajonas (hay dos afroamericanas y una escritora oriental). Un palmarés de este tipo, sin embargo, puede aún levantar sospechas entre los fans, obviando el hecho de que el autor actualmente más premiado es una mujer: Connie Willis, que cuenta con once premios Hugo, siete Nebula y cuatro Locus. No es el caso de los autores afroamericanos, aún poco conocidos a pesar de contar con figuras de la talla de Octavia Butler. No obstante, un palmarés compuesto en su mayoría por hombres no hubiera suscitado demasiados comentarios. En este aspecto, creo que es bueno terminar con una reflexión de la ganadora del premio a la mejor novela de este año, N.K. Jemisin. La autora hablaba en su blog sobre los fans que aseguran no mirar ni la diversidad ni el género del autor antes de comprar un libro, pero que, en todos los casos, poseían “bibliotecas personales con un 90% de escritores varones blancos”.

Este año, la 48 edición de los Premios Hugo ha galardonado casi exclusivamente a mujeres en el apartado literarioTwitealo!

Marta Torres

Periodista en medios escritos y radiofónicos, especializada en antropología urbana, ciencia, tecnología y cine. Fundadora de Bdebarna, una web que reúne a exploradores de la ciudad de Barcelona y que lleva recopiladas más de 2.300 historias sobre la ciudad. Colaboradora en Judexfanzine.net.