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FICHA TÈCNICA

Bloodshot

Bloodshot

director:

Dave Wilson

año:

2020

nacionalidad:

Estados Unidos

productores:

Columbia Pictures

estreno en España:

6 de marzo de 2020

109 minutos

Nanotecnologia y mamporros

Todo indica que una nueva franquicia busca dejarse querer por el gran público, quizás a la caza de un espectador que valora la frescura y la renovación en la siempre exigente relación entre el cine y el cómic de temática de superhéroes. Con Blooodshot se abre la posibilidad de explorar un nuevo universo basado en los tebeos de Valiant Entertraiment, una editorial creada en 1992 por Jim Shooter (exeditor de Marvel) y Bob Layton (Iron Man). Valiant se ha ganado su prestigio creando interesantes alternativas a los universos todopoderosos de DC y Marvel. Y con el propósito de popularizar estos nuevos superhéroes en la gran pantalla aparece Blooodshot, adaptación del cómic del mismo nombre que cuenta la historia de un soldado imbatible que regenera su cuerpo mediante una tecnología creada por la corporación Project Rising Spirit (en el filme Rising Spirit Technologies). La técnica consiste en introducir nanorobots en su sangre. En el cómic este sujeto puede comunicarse con máquinas, algo que en el filme es capital, y también camuflar su piel. Sobre esta última habilidad, la película dirigida por el especialista en efectos visuales Dave Wilson deja claro que su actor estrella debe tener una incuestionable presencia durante todo el metraje; esta suerte de Terminator que responde al nombre de Ray Garrison es el simpar actor de películas de acción Vin Diesel.

Lluís Rueda | La compañía ha tomado el control de su mente y sus recuerdos y Ray ya no sabe qué es real. Con esa premisa, el realizador Dave Wilson busca gustarse en el atrevimiento argumental construido a través de capas de virtualidad, pero sin descuidar el meollo del show, que son los tiroteos, las persecuciones, los gadgets y las brutales peleas que protagoniza con convincente marcialidad Vin Diesel (el héroe antipático y cabreado por excelencia).

Blooodshot sobresale precisamente en dos escenas de acción espectaculares, la primera sucede en un túnel que tras un choque entre un camión y un vehículo se da una espectacular batalla. El tratamiento visual de esa secuencia es simplemente superlativo. La otra escena, más dilatada y de importancia en el filme, es la espectacular lucha sobre un ascensor del rascacielos que alberga la corporación. La órbita de los encuadres imposibles, la batería de tiros de cámara y la planificación de las fases del “duelo” a muerte marcan, sin duda, la diferencia. Otro apunte a destacar es el alarde visual portentoso de la reconstrucción virtual de un paisaje portuario que sucede en un punto concreto de la película.

Es Bloodshot, sin embargo, un blokbuster que se le puede atravesarse a un público distraído, y es que en sus niveles de introspección virtual son, como poco, densos. Recordemos que todo el filme es un juego de espejos entre realidad y mundos virtuales, y es que en esencia, Bloodshot codifica con airosa solvencia elementos de sagas como Matrix, la citada Terminator e incluso cierto poso de película comercial en los márgenes, a la manera del filme Soldado Universal (Universal Soldier. Roland Emmerich, 1992). Bloodshot, siendo ese producto que aspira a abrir una categoría de superhéroes alternativos, no acaba de apuntar demasiadas pistas del amplio universo Valiant, como en su día sí hiciera Iron Man (John Favreau, 2008), que ya llevaba a Los Vengadores en la recámara post créditos. De ahí que nadie se espere referencia alguna a Harbinger, Eternal Warrior, X-O Manowar, Shadowman, H.A.R.D. Corps, Rai o Archer & Armstrong.

Estamos ante un blockbuster sólido y sin excesivas salidas de tono, fresco en su intento de reformulación pero un tanto falto de personalidad en su estética, su diseño de producción alumbra demasiados prestamos. La escasa inspiración en la plástica del cómic original y la omnipresencia de un Vin Diesel en modo Punisher, no provocan toda la complicidad a la que el filme aspira. Guy Pierce, que por otro lado interpreta al magnate científico de la corporación que maneja a su antojo a sus soldados modificados, luce eficiente y en ocasiones nos proyecta cierto caos neurológico a la manera de su personaje en Memento (Christopher Nolan, 2000); algo que le viene perfecto al filme.

Insisto, Vin Diesel es el reclamo principal de la película y también aparece como productor, pero lo estimulante no es que estemos ante un remedo de su chulesco personaje de xXx (Rob Cohen, 2002), sino ante un propotipo de ciborg cuyo destino está en manos de programas, corporaciones y hackers que lo manejan como a un avatar destructivo y con un pasado emocional a medida. Por cierto, hablando de hackers debemos apuntar que si el filme tiene un hallazgo a celebrar es el del programador Wilfred Wigans (Lamorne Morris), contrapunto irónico necesario.

La pregunta es si Valiant continuará su apuesta por el cine o Boodshot quedará como una rareza aislada. A poco que funcione yo me decanto por lo primero. Invito a su visionado y disfrute sin más pretensión que la del puro entretenimiento con detalles estimulantes. Bloodshot, a su manera, funciona.


Artículo publicado el 6 de marzo de 2020

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