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FICHA TÈCNICA

Last and First Men

Last and First Men

director:

Jóhann Jóhannsson

año:

2020

nacionalidad:

Islandia

productores:

Thor Sigurjonsson

estreno en España:

28 de julio de 2020

71 minutos

El fin del mundo

Last and First Men: A Story of the Near and Far Future es una novela de ciencia ficción escrita en 1930 por el autor británico Olaf Stapledon. En su época fue una obra sin precedentes por su ambiciosa escala temporal: abarcaba la historia de la humanidad desde el presente hasta dos mil millones de años en el futuro a través de 18 especies humanas. Para hacerse una idea de su vastedad solo hay que compararla a la única obra a la que puede parecerse en esa época, La máquina del tiempo de H.G Wells, que apenas se extiende una pequeña parte de ese tiempo y solo abarca tres especies humanas. También destaca por la elección del narrador. La historia de la humanidad está narrada por la última de estas especies que se dirige a la primera de ellas.

Marta Torres | La obra de Stapledon tuvo una gran repercusión en su época e influyó directamente en escritores como H.P Lovecraft o Arthur C. Clarke. Obras como 2001, Odisea en el espacio dejan sentir su ascendiente en su visión entre genética y metafísica del devenir de la evolución humana que Kubrick amplifica incluso más en su versión cinematográfica hasta convertirla en una experiencia existencial. La obra de Stapleton fue un paso importante en la sustitución de la narrativa religiosa por la científica en la explicación del devenir de la humanidad y su papel en el cosmos, que tuvo su etapa dorada en la ciencia ficción posterior. La citada 2001 pero incluso también la obra literaria de Isaac Asimov, con la salvedad de que este introdujo a los robots como testigos y dipositarios de la larga historia humana. Durante los últimos 30 años, no obstante, la ciencia ficción ha virado hacia posiciones más lúdicas y menos existenciales.

Por eso sorprende que una película basada en esta obra, Last and First Men, de Jóhann Jóhannsson, haya ganado el premio de la crítica de la última edición del Atlàntida Film Festival. La propuesta del compositor islandés en la que es su primera y última película es a la vez abstracta en su concepción estética y humana en su apuesta por la narración oral, a cargo de la actriz Tilda Swinton. Pero por encima de todo es radicalmente fúnebre. El filme es un nostálgico canto a la muerte irremediable de la humanidad, que coincidió a su vez con la muerte de su creador. Jóhann Jóhannsson falleció a la edad de 48 años antes de poder terminar la edición de la película, que concluyó su equipo siguiendo sus instrucciones, en especial el compositor Yair Elazar Glotman. El filme habla de la muerte y es, además, una obra póstuma. En este contexto la película actua de extraño contrapunto a una obra parecida, y tan distinta, como Voyage of Time: Life's Journey (2016) de Terrence Malick, un filme sobre el devenir de la Tierra y la historia humana narrado por Cate Blanchett pero, a diferencia del filme de Jóhannsson, en clave positiva y hasta motivacional.

La película puede calificarse de poema visual. Las imágenes, en blanco y negro y en cine de 16 milímetros, que debemos a la estupenda fotografía de Sturla Brandth Grøvlen, estan rodadas en un parque de esculturas brutalistas de la Yugoslavia comunista, conocidos como spomeniks, que la película amplifica hasta la magnificiencia o explora en detalles casi caligaristas: fractales, imagenes cubistas, simbolismo abstracto… punteado por una banda sonora compuesta por el mismo Jóhannsson que es a su vez, minimalista y abstracta. Conocido por musicar películas como Arrival (Denis Villeneuve), Mandy (Panos Cosmatos) o La teoría del todo (James Marsh), Jóhann Jóhannsson es capaz de hibridar géneros musicales tan distintos como el punk, el heavy metal, la música clásica, el punk, el jazz o la música electrónica. El compositor consigue trasladar este amor por lo experimental a la película, rica en símbolos y música hipnótica. Además de la banda sonora y la dirección, Jóhann Jóhannsson se ha encargado también de la adaptación de la novela junto con José Enrique Macián, por lo que podemos calificar la película como una obra experimental de autor y el retorno a la ciencia ficción de matriz filosófica y especulativa.

Esta pureza en formas e intenciones que abarca desde el retorno a la tecnología clásica del cine —celuloide, formatos cuadrados, importancia de la fotografía y de la música para crear un discurso—, hasta la filosofía de la ciencia ficción más cerebral, no casan en absoluto con las formas manieristas y exageradas que había tomado el cine y en especial el cine de género en los últimos años. El filme de Jóhannsson es una obra de arte y ensayo, por una parte, y un canto fúnebre, extrañamente adecuado a una época que aprece abocada al fin del mundo.


Artículo publicado el 31 de agosto de 2020

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