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FICHA TÈCNICA

La habitación

The Room

director:

Christian Volckman

año:

2019

nacionalidad:

Francia

productores:

estreno en España:

2 de octubre de 2020

99 minutos

La cueva de los deseos

Lluís Rueda | Christian Volckman, guionista y director de Renaissance (2006), firma esta propuesta en clave de cine de terror desacomplejado con tintes de thriller de ciencia ficción. Una propuesta directa al grano y con una sencilla y poderosa idea central. Por cierto, no deben ustedes confundir La habitación de Volckman con otra película con mismo título de Lenny Abrahamson y basada en un libro de Emma Donoghue. La premisa es sencilla: Matt (Kevin Janssens), un artista de la pintura, y su mujer Kate (Olga Kurylenko) llegan a su nueva casa en el campo, una aislada construcción rural en la cual pretenden comenzar una nueva vida tras ciertos reveses como pareja. La premisa del filme, en cierto modo arquetípica, replica la de Alí Babá y los cuarenta ladrones, perteneciente a Las mil y una noches.

En este cuento clásico, Kassim, el hermano de Alí Babá, descubre la repentina riqueza de su hermano, quien le cuenta su descubrimiento de la cueva del tesoro. Kassim acude a ella para llevarse parte del botín, pero en su avaricia y nerviosismo ante las riquezas olvida las palabras mágicas para salir de la cueva y los ladrones lo encuentran en ella acaban descuartizándolo. La metáfora sobre los peligros avaricia está en el eje del filme de Volckman. Matt (suerte de Kassim), una vez instalado junto a su esposa en el viejo caserón, descubre una inquietante habitación oculta, una cámara que concede todos los deseos materiales imaginables, pero que no tarda en revelarse como una sofisticada caja de Pandora. La pareja se acerca en un principio tímidamente a la habitación y los deseos más mundanos pronto se multiplicn hasta conformar un modo de vida alternativo en que el lujo, el dinero, el champán, las joyas y un largo etc... acaban por aburrir a la pareja. El sueño, limitado a la propia habitación es expuesto como un universo de caprichos finito a los límites del habitáculo y ahí ,cuando el filme parece estancarse en un dibujo pesadillesco sobre como lo material no es capaz de suplir lo emocional, estalla un conflicto que supera el hasta el momento sólido retrato sobre la decadencia: la anhelada maternidad de Kate. Y tras ese, “¿Y si la habitación me permitiera ser madre en este marco cifrado” estalla un conflicto rico e hipnótico que eleva la película a otro nivel.

El último tercio de la narración, con el hijo cautivo en el ensueño del universo mazmorra y Matt como falso antagonista, resulta una delicia de horror psicológico en que se suceden trampantojos, arquitecturas escherianas y pasajes que nos remiten a Operazione Paura (1966) de Mario Bava y, en cierto modo metafísico, a Stalker(Andréi Tarkovski, 1979). Es pues, La habitación un filme más que digno, un sólido divertimento en tiempos en que el fantástico comercial peca de cierta inocuidad. Por si esto fuera poco, la película se concede en ciertos pasajes instantes poderosos que se prestan al dibujo inteligente de la figura del doppengänger.

Si bien para algunos afínes al género fantástico algunas ideas de su desenlace pueden caer en lo tópico o previsible, entiendo este filme como una construcción singular que replantea la concepción espacio-temporal y explora la psique humana con gratos aciertos visuales, que es como el cine debe indagar en lo intrínsecamente miserable del ser humano. Y en esa parcela, pocos realizadores tienen el acierto de plasmar de manera tan lúcida esa introspección oscura y peligrosa. La moraleja sobre la avaricia es aquí importante, pero más determinante resulta el estudio sobre la concepción del ser humano y su finita percepción de la existencia. Por último decir que su factura es impecable, el ritmo preciso y Olga Kurylenko está espléndida en su papel. En resumen un filme que oculta capas muy sabrosas y juega a gran nivel sin perder de vista su naturaleza comercial.


Artículo publicado el 3 de octubre de 2020

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