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FICHA TÈCNICA

She dies Tomorrow

director:

Amy Seimetz

año:

2020

nacionalidad:

Estados Unidos

productores:

estreno en España:

30 de octubre de 2020

86 minutos

Apocalipsis mundano

Amy Seimetz, directora de She dies Tomorrow, ha conseguido firmar la película que mejor define el año de la pandemia y los confinamientos, el 2020 y lo ha hecho a partir de un exorcismo personal. Seimetz es un rostro conocido del cine indie hecho en Los Ángeles, una generación de intereses y estética amplísimas que ronda los cuarenta años entre los que destacan directores como Gareth Edwards, Mike Cahill, Rian Johnson, Jeremy Saulnier o Shane Carruth.

Marta Torres | Precisamente este último es director, guionista, compositor y actor principal de Upstream Color, una suerte de destilación de la ciencia ficción indie de principios de la década pasada. Estrenada en el Festival de Sundance, la película explicaba una historia de amor entre dos personajes ligados a través de un parásito. El filme era lírico, misterioso, naturalista y algo pretencioso, y enfocaba los lazos sentimentales como una especie de “psicosis mutua”. Amy Seimetz era la actriz protagonista y el romance que mantenía con Carruth en la película traspasó los límites de la pantalla. También lo hizo la idea de que el amor era una infección. Precisamente durante la promoción de She dies tomorrow se hizo pública la orden de alejamiento que la directora mantiene con su expareja tras años de abusos.

Seimetz ha explicado que She dies tomorrow refleja su situación personal cuando la rodó, sus ataques de ansiedad y de angustia. En el filme, Amy, interpretada por Kate Lyn Sheil, vive una suerte de epifanía cuando despierta un día con la convicción íntima de que morirá al día siguiente. Sola en una casa a la que se acaba de mudar (como la propia Seimetz en su día) llama a su amiga Jane (Jane Adams) para explicárselo. La convicción de enfrentarse a una muerte inminente se contagia como un virus, primero a su amiga, y luego a amigos, familia, médicos y desconocidos que pasaban por allí. Lo que empieza como una narración subjetiva de la última noche en la Tierra de Amy, punteada por bellas imágenes, una coloración de tintes fantásticos y un requiem repetido una y otra vez como una suerte de celebración adolescente de la propia muerte, termina como un apocalipsis mundano que gira poco a poco hacia el humor negro. Como comentaba la directora en una entrevista a El Pais Moda, “El fin del mundo nos pillará haciendo el té”.

Este suerte de apocalipsis de estar por casa se beneficia de los tonos y las formas narrativas típicas del cine de ciencia ficción indie estadounidense, que suele jugar a la ambiguedad algo torpona y a la evanescencia. Sin embargo, esta vez la indefinición juega a favor de la película, como si Seimetz quisiera superar su propia angustia al tiempo que señala los límites del cine indie, que han marcado su vida y sus relaciones. Si una imagen define esta película es la de un primerísimo primer plano de la actriz Kate Lyn Sheil, embebida por los colores y la música, mientras se acerca a una suerte de clímax, una bella revelación que no lleva a ninguna parte.


Artículo publicado el 10 de noviembre de 2020

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