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FICHA TÈCNICA

Wrong Turn: Sendero al infierno

Wrong Turn 7: The Foundation

director:

Mike P. Nelson

año:

2021

nacionalidad:

Alemania

productores:

Constantin Film

estreno en España:

23 de julio de 2021

110 minutos

Pesadilla en los Apalaches

La saga Wrong Turn arrancó con Km 666: Desvío al infierno en 2003 de la mano del realizador Rob Schmidt (The Alphabet Killer, Un inquilino peligroso) llamando poderosamente la atención y obteniendo las bendiciones de los habituales del slasher e incluso de las torture horror movies de calado más festivo. Y es que Wrong Turn era un desinhibido crossover de filmes como 2000 maníacos (Herschell Gordon Lewis,1964), Defensa (John Boorman, 1972) o Las colinas tienen ojos (Wes Craven, 1979) con marcado acento deudor de títulos referenciales de la edad de oro del horror gótico norteamericano, entre los que, por supuesto, hallamos La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974) o derivados interesantes como Just Before Dawn (Jeff Lieberman, 1981) y Body Count (Ruggero Deodato, 1986). Km 666: Desvío al infierno nos avanzaba en cierto modo ese modelo nostálgico, pero desnudo de la crítica político-social de las cintas de finales de los setenta. Esa fórmula simplificada de Km 666: Desvío al infierno tendrá inmediata continuidad en apuestas como Hostel (Eli Roth, 2005) o Wolf Creek (Greg McLean ,2005). La saga Wrong Turn, ciertamente irregular, consta de seis entregas que preceden a Wrong Turn: Sendero al infierno (Wrong Turn 7: The Foundation, 2021) de Mike P. Nelson, un reboot del título de 2003 que busca ampliar el esquema hacia nuevas tendencias como el Folk Horror.

Lluís Rueda |
Su arranque es genérico y tan plano como cabe esperar: un grupo de amigos de viaje por el sendero de los Apalaches toma contacto de manera fortuita con los miembros de una comunidad de habitantes de las montañas llamados The Foundation y poco a poco van siendo eliminados por las trampas para animales que se encuentran fuera del camino, los jóvenes supervivientes confundidos por la extrema situación matan a uno de los cazadores de la fundación y son atrapados y sometidos al juicio de esa comunidad regida por unos principios primitivos, brutales y alejados de toda idea de civilización. A diferencia de Km 666: Desvío al infierno no estamos ante un grupo de rednecks enojados y con prurito caníbal e involucionado, sino ante un suerte de poblado pseudoidílico que aboga por la fidelidad-vasallaje como mantra y que se revela mucho más implacable, brutal y terrorífico que aquel que se arropa en los valores trascendentalistas de, por ejemplo, El bosque (2004), la gran película de de M. Night Shyamalan.

En el filme de Mike P. Nelson empatizamos con la superviviente Jen interpretada por Charlotte Vega (Mosquito State), que para sobrevivir tendrá que integrarse en la comunidad emparejándose con su brutal y fanático líder, como consecuencia asistimos a la transformación de la joven en una suerte de heroína explotation a la manera de pretéritas películas Rape and Revenge con sus aguerridas vengadoras. El filme enloquece irremediablemente cuando se centra en las experiencias de la protagonista en el poblado fortificado de la fundación, y es ahí cuando la película luce en su mejor versión. Un ejemplo es la secuencia en que se nos muestra como, tras dejar ciegos a los enemigos de la fundación con un hierro candente, el lider los arroja a un cueva insondable donde son condenados a la oscuridad, el canibalismo y a malvivir como alimañas zombificadas. Una idea poderosa e impactante que en su exposición claustrofóbica nos remite al inframundo bajo el palacio del también brutal. Aunque algo más refinado, Chandra del filme La tumba india (1959), la obra maestra de Fritz Lang.

Hay muchos elementos interesantes y que funcionan a la perfección en este horror filme que nos sitúa en un cliché resabido para retorcerlo e interrogarnos sobre los resortes menos manidos del cine exploit. Estamos ante un reboot que aporta una energía renovada y cuestiona las motivaciones del mal, tanto que en esencia poco tienen que ver los hombres y mujeres fundacionales de los Apalaches –con su punto de crueldad, pero sus esquemas idílicos intactos– con aquellos resentidos paletos atrapados en el tiempo de Km 666: Desvío al infierno. Es pues plato de buen gusto Wrong Turn: Sendero al infierno para afines al subgénero, un filme que rechaza sistemáticamente cualquier atisbo de sofisticación tipo Midsommar (Ari Aster, 2019) y ahonda en la violencia, en los esquemas más sólidos del terror como experiencia delirante y sin tapujos. No hará historia ni lo pretende, pero este producto gonzo y espumoso nos va a endulzar el verano con buenas dosis de brutalidad y caviar slasher.


Artículo publicado el 22 de julio de 2021

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