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publicado el 5 de junio de 2014



Los aficionados al cine ya la cultura japonesa tienen una cita ineludible en la Filmoteca de Cataluña el próximo 6 de junio: con la colaboración de la Fundación Japón, ha programado la sesión 'Katsuben: narradores del silencio', una ocasión única para ver en directo una tradición japonesa que se remonta a los orígenes del cine.

En la tradición china y japonesa, en la que la caligrafía era un arte reservado a los "aristócratas" y la mayoría de la población era analfabeta, los 'benshi' o 'katsubens' eran los hombres encargados de leer los textos y de transmitírselos a las clases populares.

Con la llegada del cine mudo a Japón, a finales del siglo XIX, el benshi se convirtió en un personaje que, situado al fondo de la pantalla, narraba el film: daba voz a los actores e interpretaba la película. De esta manera, sus narraciones se convirtieron en un complemento imprescindible del cine, enriqueciéndolo y dándole un estilo particular -el propio de cada benshi o katsuben. La tradición de los narradores de cine se ha mantenido hasta hoy como una de las manifestaciones culturales más icónicas de Japón, al nivel del teatro kabuki o del bunraku. El espectador de cine mudo japonés va a ver las imágenes que se proyectan en la pantalla, pero también el espectáculo narrativo y musical que ofrecen los katsuben.

El benshi, inventor de otro cine

La primera proyección de cine en Kyoto, en 1897, supuso la invención del benshi, narrador y contador de lo que se mostraba en la pantalla en Japón, Taiwán, Corea y Tailandia. El primer benshi fue un vendedor ambulante de cepillos al que vistieron con un frac.

En Japón, los filmes "mudos" no se acompañaban por el sonido de un órgano o un piano, como en muchas salas occidentales, sino por una orquesta idéntica a la que acompañaba las representaciones de kabuki. Esta coincidencia de universo sonoro hizo que los benshi se inspiraran en dicha tradición teatral. Tal era la influencia de la música en estas actuaciones que, en algunas ocasiones, los benshi popularizaban canciones que a menudo se inventaban para cada película y que se hacían más famosas que el propio film.

Para los empresarios, los benshi eran también un arma para escapar a la censura. El historiador Tadeo Sato explica que la película francesa Le fin du règne de Louis XVI, prohibido por la policía por el hecho de mostrar una revuelta popular contra un monarca, fue reconvertido en una historia que pasaba en Estados Unidos y en el que Louis XVI y Marie Antoinette pasaban a ser un bandolero malvado y su amante acosados ​​por ciudadanos hartos de sufrir robos.

El primer benshi conocido a nivel popular fue Koyo Komada, que recreaba los filmes y aportaba una gran dosis de dramatismo. Saburo Some representa otra tradición, más cercana a una supuesta objetividad, sin exageraciones.

En 1913, la productora Nikkatsu creó la primera escuela de benshi, confirmación de la importancia que había cogido el personaje dentro de la industria del cine nipón. Cuando el sonoro comenzó a introducirse en el Japón, a finales de 1927, había 6.818 benshi trabajando en las salas niponas. Las más prestigiosas contaban con seis o siete katsubens como actores fijos y el éxito y la popularidad de una sala y de un film dependía en gran parte de este narrador- actor. Nombres como los de Rakuten Nishimira, Raiyu Ikoma o Musei Tokugawa son importantes para comprender la evolución de la industria del espectáculo en Japón y su área de influencia. En Tailandia, incluso terminada la Segunda Guerra Mundial, a menudo los filmes sonoros -sobre todo si eran extranjeros- se proyectaban sacando el sonido y reclamando la participación creativa del benshi.

A partir de los años 50, la tradición de los katsuben empezó a decaer. Actualmente, a pesar de los intentos de mantener viva esta manifestación cultural, no resulta fácil ver benshi en directo en Japón. En el resto del Sudeste asiático la tradición prácticamente se ha extinguido del todo. Por este motivo, la proyección en la Filmoteca de Cataluña es una ocasión única, con un valor excepcional.

Un katsuben en la Filmoteca: Raiko Sakamoto

Visitará la Filmoteca de Cataluña uno de los últimos cultivadores del arte del benshi, Raiko Sakamoto, que, con el correspondiente acompañamiento musical de Joichi Yuasa, recreará de una manera diferente una fábula neorrealista avant la lettre. El katsuben-shi y su acompañante nos mostrarán la magia de esta manera de ver cine a través del filme Kodakara Sodo, en el que una familia muy pobre espera salir de la miseria gracias al cerdito de un aristócrata, y también comentando otro film, O-Atsurae Jirokichi Goshi, con un clásico ladrón que roba a los ricos para repartirlo entre los pobres.

El próximo 6 de junio a las 19.30 h , con el Katsuben-shi Raiko Sakamoto


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