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publicado el 4 de junio de 2013

Crónica de Nocturna. Jornada 1: De psicópatas, jóvenes drogadictos y secuelas

Veinte años después del IMAGFIC, Madrid vuelve a tener festival de cine fantástico gracias a los organizadores de Nocturna. Los aficionados al género de la capital estamos de enhorabuena, aunque la primera jornada no haya deparado demasiadas alegrías.

Julio Vallejo | En la Sección oficial se pudo ver Home Sweet Home, una película con psicópata firmada por David Morlet. El responsable de Mutans se adentra en el subgénero de cintas sobre intromisiones en el hogar tan de moda en los últimos años. Ahí tenemos para demostrarlo filmes como Secuestrados, las dos versiones de Funny Games, Bajo amenaza, Cherry Tree Lane o The Collector. El largometraje toma prestada de esta última la idea de un asesino silencioso que se oculta tras una máscara para torturar a los habitantes de una casita burguesa. No obstante, esta modesta producción entre Canadá y Francia no llega a los niveles de sadismo de aquel trabajo de Marcus Dunstan ni convierte el hogar en una sucesión de trampas mortales. Morlet se limita a mostrarnos a un asesino no muy ingenioso que se divierte maltratando a una parejita que pasa una noche romántica. Poco imaginativa, Home Sweet Home solo destaca por el carácter fetichista de un criminal que se deleita tocando los enseres de sus futuras víctimas y un final sorpresa que se ríe de la obsesión por la seguridad de ciertos sectores de la sociedad.

También decepcionó en cierta manera Toad Road, un filme de Jason Banker que compite en la sección Dark Visions. La cinta comienza mostrándonos a un joven que se despierta algo desorientado en medio de un bosque. A partir de ese momento, averiguaremos poco a poco qué le llevo allí. Con un tono casi documental, el realizador nos muestra la vida de este chico, un adicto a las drogas que se terminó encaprichando de una pija dispuesta a tener nuevas experiencias. La niña bien descubrió en el uso de estupefacientes una faceta casi mística que él nunca percibió. Dispuestos a experimentar nuevos niveles de percepción, ambos se adentran en El sendero del sapo, un misterioso lugar rodeado de una extraña leyenda.

Presuntamente transgresora, la cinta es un verdadero revoltijo de influencias donde se dan cita David Lynch, el Larry Clark de Kids y elementos de El proyecto de la Bruja de Blair. Puede fascinar en un principio, pero pronto el aburrimiento y la pretenciosidad hacen su presencia en una obra con vocación de independiente y rompedora.

Como postre de la jornada, Nocturna nos ofreció la oportunidad de ver en pantalla grande Silent Hill: Revelation 3D, secuela de la interesante adaptación del videojuego que dirigiera Christophe Gans en 2006. La excusa fue la concesión del premio ‘Maestro del Fantástico’ a su productor, Samuel Hadida.

En esta ocasión, el encargado de dirigir la película ha sido Michael J. Bassett, realizador al que recordamos por la minusvalorada Solomon Kane. El largometraje sigue los pasos de la niña del primer filme. Cumplidos los 18 años, la joven sigue teniendo pesadillas donde aparece la ciudad de la niebla eterna. El secuestro de su padre le hará regresar a tan terrible lugar.

La cinta se encuentra por debajo de su precedente debido a un guion confuso que acumula momentos oníricos, monstruos y acción. Tampoco ayuda demasiado Adelaide Clemens, encarnando a la angustiada protagonista. Puede divertir, no obstante, si uno se olvida de la coherencia y disfruta del disparate.


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