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film malade

publicado el 20 de mayo de 2006

El cine como parque de atracciones

La carrera como realizador de Joe Dante ha cosechado tantos detractores como espectadores afines. Su eclecticismo le ha llevado a realizar filmes tan importantes como 'Aullidos' ('The Howling', 1981) y productos tan alimenticios como 'Looney Tunes' ('Looney Tunes: Back in Action', 2003). Su filmografía, irregular, pero siempre arriesgada, debería analizarse como un acto de amor al cine de género fantástico, aspecto que ilustra con magistral atrevimiento un filme como 'Matinee' (1993). En la estela de Steven Spielberg o John Landis, J. Dante, pertenece a ese tipo de realizadores que nunca ha mostrado rubor ni complejos a la hora de hacer añicos ciertos tópicos acerca del fantastique como espectáculo de masas.

Luis Rueda | William Castle, autor de joyas del fantástico como House on Haunted Hill (1959) o The Tingler (1959), fue uno de los mayores renovadores de las matinees: sesiones de cine matinales de los sábados. El director y productor amenizó los cines de Estados Unidos de la década de 1960 con elaboradas performances, todo tipo de artilugios y efectos especiales. El realizador de 13 Goshts utilizaba dispositivos eléctricos para hacer saltar a los espectadores de sus butacas y hacía volar fantasmas por la platea, entre otros muchos trucos, para reforzar el impacto de sus filmes.

La faceta de productor como jefe de pista y del cine como espectáculo de barraca, a priori puede parecer insultante, pero si nos remontamos a los orígenes del cinematógrafo, la explotación del cual competía con atracciones circenses, y más aún, si nos sumergimos en el territorio de la serie B y Z podemos apreciar que la maquinaria de producción y distribución del cine de bajo presupuesto tiene bastante que ver con la pirotecnia y con la verborrea del buhonero. Roger Corman sería otro gran referente al respecto y la AIP una productora paradigmática en cuanto a fórmulas de trabajo más allá de los grandes estudios.

Matinee es un filme irregular, pero con una interesante estructura que fluctúa entre la comedia, el revival y la crítica político-social. Ambientado en un pequeño pueblo de Florida, con el fenómeno de la guerra fría presente en el día a día, el filme de Joe Dante indaga en el fenómeno de la ciencia-ficción de finales de la década de 1950 y principios de la de 1960.

El protagonista de Matinee, Lawrence Woolsey (John Goodman), resume en su oronda figura de porte hitchcockiano el entusisasmo y la habilidad como empresario de W. Castle o R. Corman. Su figura de productor-director va más allá del romanticismo que destila el inocente Ed Wood que retrató con acierto Tim Burton en su filme Ed Wood (1994), en este caso estamos ante un empresario de catadura moral dudosa que, sin embargo, destila el encanto de los cómicos que antaño llegaban a los pueblos en sus viejos carromatos.

Matinee es un filme irregular, pero con una interesante estructura que fluctúa entre la comedia, el revival y la crítica político-social. Ambientado en un pequeño pueblo de Florida, con el fenómeno de la guerra fría presente en el día a día, el filme de Joe Dante indaga en el fenómeno de la ciencia-ficción de finales de la década de 1950 y principios de la de 1960 como metáfora, bastante explícita, del pánico por parte de la ciudadanía a una inminente guerra nuclear. Los preparativos del preestreno del filme de ficción Mant se simultanean con el retrato cotidiano de unos púberes que crecieron en pleno apogeo atómico, sus vidas en las aulas y sus primeras cuitas amorosas centran la mayor parte del relato. Por otro lado, Joe Dante, sirviéndose del realizador de ficción Woolsey, nos regala una pieza de ficción serie Z sobre un hombre mutado en hormiga bajo el título Mant, un guiño cálido y amable a filmes como The Day the World Ended (Roger Corman, 1955) o La masa devoradora (The Blob, Irvin S. Yeaworh, 1958). Con este paródico filme dentro de Matinee el retrato de la paranoia colectiva que hizo temblar los cimientos de la american way of life queda puntualmente matizado y, sin duda, alejado de un discurso grave o atávico.

El caústico filme Mant, inspirado en las cintas de mutaciones provocadas por la radiación nuclear codifica, cual espejo deformante, la realidad que viven los chicos en sus hogares. Entre la crisis de los misiles de Cuba y la ficción en blanco y negro de Mant, se erige la figura de Lawrence Woolsey, un irónico vendedor de sueños, el mago que pregona en la platea su amor por cine de terror y que nos enseña mecanismos y gadgets como el 'Retumbarama'. La mirada del adolescente Gene (Simon Fenton), alter ego de un joven Joe Dante, nos permite captar, con inocencia y emoción, el amor por la sala de proyección como templo del entretenimiento y la evasión. Hay en Matinee un plano secuenca sensacional que nos lleva desde el vestíbulo del cine, hasta el puesto de palomitas, de allí hasta la puerta de la sala, las butacas y finalmente la pantalla. Entretanto Woolsey, con voz emocionada, nos describe la experiencia del espectador, su ritual iniciático.

Esta movie within a movie que es Matinee, responde a un estereotipo fílmico bastante consecuente dentro de la carrera de un director como Joe Dante. Piraña (Piranha, 1978) y, muy especialmente, Aullidos nos mostraron a un realizador de enorme talento a la hora de utilizar los resortes del terror. A posteriores, esa facilidad para captar el suspense derivó en un territorio tan resbaladizo como la comedia, y con filmes como Gremlins (1984) o No matarás al vecino (The Burbs, 1998), el realizador de New York, mostró que el camino iniciado por la productora AIP de Roger Corman con cintas como El Cuervo (The Raven, 1963) del propio Corman o La comédia de los Horrores (The Comedy of Terrors, 1964) de Jacqes Tourneur aún tenían vigéncia. En plena eclosión de la eightie´s new wave con realizadores norteamericanos que apostaron abiertamente por el cine de género como John Carpenter, George A. Romero, Steven Spielberg, John Landis, etc…, Joe Dante se convirtió en el gran hacedor de horror comedies en la década de 1980; la saga Gremlins es un buen ejemplo de ello. Además de director cinematográfico, Dante, ha sido un prolijo realizador de TV, medio en el que despuntó de la mano de Steven Spielberg: de esta unión profesional surgieron series tan exitosas como The Twilight Zone(1985). Dante también ha dirigido capitulos de series como Amazing Stories (1985), Eerie, Indiana (1991) o Night Visions (2000).

El decorado fuera y dentro de la pantalla de la sesión de matiné es transformado por Joe Dante en un auténtico plató de ficción (en un interactivo laboratorio de ideas): un lugar que puede llegar a ser tan estimulante para el espectador como un parque temático de ficción al estilo de The Goonies (1985) de Richard Dooner, pero que a diferencia de ese clásico del entretenimiento cinematográfico requiere la máxima complicidad y un sano esfuerzo de abstracción.

Matinee muestra dos niveles argumentales bien diferenciados, ambos de desigual intensidad. Por un lado escontramos el retrato nostálgico de unos jóvenes que viven junto a la escuela militar de Cabo Hueso. Ese fresco gerenacional, marcadamente iniciático, participa de un tono costumbrista que si bien acude con reservas la ironía, e incluso a la denúncia, cae la mayor de las veces en los tópicos del cine para (y de) teenagers cuando no en el más puro alimidonamiento. Ese tramo del filme resulta francamente idealizado y podría haber llegado a convertirse en un pastiche de no ser por ciertos elementos paródicos. El humor de High-School que impera en el guión de Charlie Hass, según el argumento de Jerico Stone, actúa de bisagra, de puente, para que el producto parezca homogéneo, sobre todo si tenemos en cuenta que el metraje restante, aquel que coquetea abiertamente con el metalenguaje, obedece a unas intenciones claramente hilarantes.

Al otro lado de la balanza tenemos el metraje centrado en la sesión de cine, la platea y los aledaños de la sala de proyección. El decorado fuera y dentro de la pantalla de la sesión de matiné es transformado por Joe Dante en un auténtico plató de ficción (en un interactivo laboratorio de ideas): un lugar que puede llegar a ser tan estimulante para el espectador como un parque temático de ficción al estilo de The Goonies (1985) de Richard Dooner, pero que a diferencia de ese clásico del entretenimiento cinematográfico requiere la máxima complicidad y un sano esfuerzo de abstracción.

La película de ficción 'Mant', proyectada en el cine local en sesión de matinée, es de largo lo mejor del filme de Dante, una apropiación de los tópicos del género, pertinentement exagerados, que consigue un resultado muy gratificante. Al igual que Ed Wood de Tim Burton el filme 'Mant', bien jerarquizado en el global de Matinée, deviene un revival exquisito, dignificado y crítico acerca de un buen número de clásicos de la scientists movies pre-vietnam. Entre estas películas cabría citar el díptico de Roger Corman The Best With 1.000.000 Eyes y The Wasp Women, ambas estrenadas en 1955. Otros claros referentes son La humanidad en peligro (Them!, 1954) de Gordon Douglas, Tarántula (Tarantula, 1955) de Jack Arnold o La mosca (The Fly, 1958) de Kurt Newman (1).

'Mant', es una pieza para saborear con cierta distancia, tal y como establecen los manuales de consumo de la serie B, se trata de una sabrosa broma de acabado idealizado y con una estupenda factura en sus efectos especiales. 'Mant' (El hombre hormiga), que duda cabe, es un producto filtrado por la superlativa mirada de un niño y, aunque su contenido resulte beodo, acaba por asimilarse como un blockbuster más que decente.

A destacar el papel de general que encarna el actor protagonista de La invasión de los ladrones de cuerpos (Invasion of the Body Snatchers, Don Siegel, 1956) Kevin McCarthy, la paródica 'Mant' permite a un actor de reparto tan encasillado como él un sano ejercico de autoparodia. Además de un John Goodman siempre estupendo, en Matinee destaca la presencia de la esposa de Lawrence Woolsey interpretada por Cathy Moriarty, en un doble papel que la convierte también en la heroína de 'Mant': una mujer de armas tomar que parece inspirada en la bella musa de la serie B Mara Corday (2).

Joe Dante es un especialista en disparar en varios frentes, un realizador ambigüo y sarcástico que se mueve como pez en el agua en el siempre complicado terreno de la comedia, pero que también ha aportado excelentes obras al cine terror.

Matinee es, en definitiva, un filme más inteligente de lo que puede parecer a primera vista, su nada desestimable carga crítica no pierde de vista aspectos de la tradición sociopolítica norteamericana heredados del mandato de Nixon como la censura, el rígido sistema educativo e incluso el racismo o la lucha de clases. Pero tampoco podemos obviar que el filme de Dante no siempre encuentra un tono adecuado para desarrollar ciertos aspectos de su contenido; un ejemplo de ello lo hallamos en el romanticismo algo desgasado con el que se detalla la inocencia del primer amor, o en el estereotipo del 'rebelde' del filme, al que el realizador primero convierte en un poeta fustrado y por último en una especie de psicópata.

Joe Dante es un especialista en disparar en varios frentes, un realizador ambigüo y sarcástico que se mueve como pez en el agua en el siempre complicado terreno de la comedia, pero que también ha aportado excelentes obras al cine terror. El sentido del humor que destilan sus filmes de género metabolizan sin rubor el extraordinario material surgido de los pequeños estudios a la sombra de Hollywood y, en ese sentido, sus pesquisas artísticas son probablemente el mejor regalo que puede obtener un amante de fantaterror.

Matinee es un filme que, de tan entrañable, hace que perdonemos su dispesión, su forzada estructura de collage. No estamos ante una obra maestra, ni ante un filme que inspeccione las alcantarillas de Hollywood con unos resultados melodramáticos tan sólidos como el Ed Wood de Tim Burton, pero a su favor juegan la tremenda originalidad de la propuesta y la solidez formal que destila la planificación de Joe Dante.

Déjenme darles un último consejo: no pierdan detalle de la maravillosa banda sonora del gran Jerry Goldsmith, un complemento exquisito para esta delicia cinéfaga. Disfruten de la sesión.

  • (1) Ver MEMBA, Javier, La década de oro de la Ciencia-Ficción (1950- 1960). Colección “Lo esencial de…”. TyB editores.
  • (2) Mara Corday fue la mujer fatal por excelencia de las cintas de bajo presupuesto. Para los aficionados a la ciencia ficción siempre será la Stephany Clayton de Tarántula y la Teresa Álvarez de The Black Scorpion (1957) de Edwar Ludwig. A principio de los años sesenta abandonó el cine para casarse y tener hijos. No volvió a trabajar hata 1977, año en que Clint Eswood la incorporaría al reparto de Ruta Suicida.


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